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Bruno Rezende jumpshigh to set the ball for Modena in this season's opening game against Monza in the Italian league.

Si Bruno Rezende presentara su currículum a reclutadores deportivos, la lectura de su impresionante lista de logros llevaría un tiempo. Ya sea con el seleccionado nacional de Brasil como con los clubes que ha representado hasta ahora, el armador de 35 años ha ganado al menos una vez cada uno de los grandes torneos del mundo del vóleibol.

A nivel clubes, su ciclo de victorias se completó, al menos por ahora, a fines de 2019, cuando capitaneó a Cucine Lube Civitanova de Italia a la victoria en el Campeonato Mundial de Clubes FIVB Masculino, sumando una joya más a su corona.

Sin embargo, luego de un breve regreso a su Brasil natal, ahora está de vuelta en Italia, distribuyendo el juego en Leo Shoes PerkinElmer Modena.

“Fue especial”, dijo poco después de levantar el trofeo mundial con Lube hace dos años. “Traté de afrontar el torneo de la forma más natural posible, pero era diferente, ya que sabía que era el único título que me faltaba.”

La victoria con esta potencia italiana en Contagem fue un destaque más de una exitosa carrera de clubes construida durante los últimos 17 años en Brasil y en Italia. En su país de origen, en donde fue estrella en cinco equipos diferentes, Bruno recolectó seis títulos de Superliga y uno por competencia en la Copa Brasil, la Supercopa, el Trofeo Volei Brasil y el Campeonato Sudamericano de Clubes.

El armador ahora está en su cuarto período en Italia, el tercero (contando el de este año) con Modena más uno con Lube. Cuando volvió a casa, al cierre de la temporada 2019-2020, tenía en su haber dos éxitos en la Liga italiana, tres en la Copa de Italia, uno en la Supercopa de Italia y otro en la Liga CEV de Campeones de Europa.

“Es uno de los mejores jugadores de vóleibol de todos los tiempos, pero además un muy buen amigo y una persona increíble”, destacó el receptor punta serbio Uros Kovacevic, que jugó anteriormente con Bruno en Modena. “Pasamos allí tres años geniales juntos y aprendí mucho de él.”

Bruno también ha tenido ese tipo de influencia positiva en sus compañeros de Brasil. Cuatro veces olímpico, se llevó una medalla a casa en tres ocasiones: oro en los Juegos de Río 2016 y plata tanto en Pekín 2008 como en Londres 2012.

Hijo de dos ex jugadores como Bernardo 'Bernardinho' Rezende y Vera Mossa, su trayectoria con el seleccionado de su país está literalmente repleta de triunfos e incluye títulos en el Campeonato Mundial FIVB Masculino 2010; las ediciones 2007 y 2019 de la Copa del Mundo FIVB; la Copa de Grandes Campeones FIVB de los años 2009, 2013 y 2017; las Ligas Mundiales FIVB de 2006, 2007, 2009 y 2010; los Juegos Panamericanos 2007 y 2011 y las ediciones 2007, 2011, 2013, 2015 y 2017 del Campeonato Sudamericano. Y también su lauro más reciente: la Liga de Naciones de Vóleibol FIVB 2021.

Más que un jugador clave, Bruninho ha sido un verdadero líder para el combinado sudamericano y una voz influyente desde siempre en el vestuario. Su papel creció luego de los Juegos de Londres 2012, cuando la mayoría de los jugadores que habían sido parte del equipo campeón olímpico en Atenas 2004 se retiraron de la escena internacional.

“El equipo se fue renovando gradualmente y, después de Londres, quedé entre los de más experiencia, así que creo que fue ahí cuando mi rol de líder se volvió más prominente”, le explicó a Volleyball World. “Pero siempre tuvimos un sistema de liderazgo compartido en el seleccionado nacional. Tenemos varios jugadores que son líderes y cada uno de nosotros lo hace a su manera para ayudar al equipo.”

“Si tuviera que elegir un momento específico en el que creo que mi liderazgo fue más fuerte, diría que fue durante los Juegos de Río. Fue un torneo muy tenso y desafiante para todos nosotros y traté de asegurarme de que nos mantuviéramos juntos, motivados y confiados incluso en los momentos más difíciles.”

El oro de Brasil ante su gente en los Juegos Olímpicos Río 2016 es el punto más notable de la exitosa carrera de Bruno.

Ese torneo, por cierto, fue el que Bruno eligió como el momento más significativo de su carrera en la última década. La victoria final frente a los fanáticos locales en el Maracanazinho, cuando además recibió el premio al mejor armador del torneo, dejó una huella en el brasileño, pero él espera que todavía quede mucho más para jugar y ganar en su carrera.

“Ese fue sin dudas mi momento más memorable en la última década”, sentenció. “Nuestro equipo había pasado por grandes momentos antes, pero obtener ese tipo de reconocimiento y emoción en nuestro país fue algo diferente. Sin embargo, eso no me frenó ni redujo mi pasión por el trabajo y mi deseo por ganar. Todavía tengo esa motivación y hambre que tenía el día que empecé a jugar.”

Después de todo, ganar nunca pasa de moda para Bruno.

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