Vozinha se convirtió en el nombre del momento tras parar ocho remates de España en el debut de Cabo Verde en un Mundial. En su isla, ese mismo cuerpo y esa misma lectura del juego llevan años al servicio del vóley de playa local.

El partido del Grupo H entre España y Cabo Verde terminó 0-0, pero lo que quedó grabado no fue el marcador: fue la figura de un arquero de 40 años que paró 8 remates a una de las selecciones favoritas a quedarse con el título. Josimar José Évora Dias, Vozinha, pasó en pocas horas de tener 50.000 seguidores en Instagram a superar los 10 millones. El mundo conoció su nombre. São Vicente lo conocía desde mucho antes, y no solo por el fútbol.

En la isla caboverdiana donde nació, Vozinha es también instructor de vóley de playa. Sobre la arena de la Praia da Laginha (la playa más icónica de Mindelo, frente al Puerto Grande) trabaja con jóvenes atletas locales en una disciplina que, como él mismo, está viviendo su propio momento de despegue. El mismo hombre que detuvo a España en Atlanta vuelve a casa y lleva silbato, pelotas de vóley y el mismo ojo para leer el juego que lo hizo figura mundial.

La conexión entre ese instructor de arena y el guardameta mundialista no es casual. Vozinha lleva más de una década defendiendo el arco de Cabo Verde (81 partidos internacionales y 4 ediciones de la Copa Africana de Naciones) y su carrera refleja exactamente la filosofía que la FIVB ha intentado instalar en el archipiélago: la del atleta que es también agente de desarrollo deportivo en su comunidad.

FIVB Empowerment en Cabo Verde

En 2023, la Federación Caboverdiana de Voleibol se incorporó al programa de Empoderamiento de la FIVB, que destinó apoyo técnico, equipamiento y desarrollo arbitral. El programa permitió la creación del primer Centro Nacional de Entrenamiento de Vóley de Playa en la capital, Praia, e impulsó la realización en 2025 del primer evento Beach Pro Tour Futures de la historia del país: la Laginha Beach Futures, celebrado en São Vicente, la isla natal de Vozinha.

Ese torneo se disputó en la misma playa donde Vozinha entrena. No es una coincidencia menor: el crecimiento del vóley de playa en Cabo Verde depende en gran medida de instructores locales que, terminados los proyectos externos, sostienen el trabajo cotidiano con las nuevas generaciones. En ese rol silencioso, lejos de los estadios y las redes sociales, Vozinha venía cumpliendo una función que el fútbol mundial ignoraba.

La historia de São Vicente como núcleo deportivo del archipiélago es larga. La isla fue la primera en Cabo Verde en desarrollar ligas organizadas, y el voleibol, tanto en sala como en playa, forma parte de su cultura deportiva junto al fútbol y el fútsal. Vozinha es, en ese sentido, un producto genuino de ese ecosistema: un atleta de élite que no se desconectó de su origen cuando emigró a Europa para jugar en Moldavia, Portugal, Chipre y Eslovaquia, y que regresa cada vez que puede a aportar al deporte de su isla.

El mundo lo descubrió como el arquero que frenó la furia española. En Mindelo, también lo conocen como el tipo que aparece en la playa con un silbato y un puñado de pelotas, enseñando a leer el juego en la arena.