Lo más destacado de los primeros tres días
Argentina llegó a Río como último campeón sudamericano y no defraudó: ganó sus tres primeros partidos. Debutó superando a Venezuela 3-1 (25-16, 25-11, 23-25 y 25-13), con Pablo Kukartsev como goleador. Al día siguiente pasó por encima de Colombia, también por 3-1 (25-21, 25-18, 22-25 y 25-23), en un partido más parejo de lo que reflejó el marcador final. Y en la tercera fecha resolvió con comodidad ante Chile, por 3-0 (28-26, 25-19 y 25-17), con Manuel Armoa como principal figura ofensiva. El equipo de Horacio Dileo llega así invicto a la recta final, aunque todavía debe medirse con Brasil.
Colombia tuvo un arranque irregular: abrió con un triunfo sólido sobre Bolivia por 3-0, pero después perdió dos partidos consecutivos que la dejaron relegada en la tabla. Cayó ante Argentina en cuatro sets bastante disputados y, el jueves, ante Brasil por 3-0 (25-23, 25-14 y 25-16), en un partido que arrancó pareja pero que los brasileños terminaron controlando con claridad, especialmente gracias a la producción del opuesto Darlan.
Venezuela, por su parte, empezó el torneo perdiendo ante Argentina y luego cayó también ante Chile por 3-0. Sin embargo, se sacudió esa mala racha en la tercera fecha al vencer a Bolivia por 3-1, un resultado clave para no quedar relegada al último lugar de la tabla.
Cómo funciona el sistema de competencia
El certamen se disputa bajo el formato de todos contra todos a una sola rueda: las seis selecciones comparten un único grupo y cada una juega cinco partidos, uno frente a cada rival, sin fase de grupos ni cruces eliminatorios. El campeón surge directamente de la tabla de posiciones acumulada al cabo de esas cinco fechas.
El sistema de puntos es el habitual del vóley: una victoria por 3-0 o 3-1 otorga 3 puntos al ganador y ninguno al perdedor, mientras que un triunfo en tie-break (3-2) reparte 2 puntos para el ganador y 1 para el equipo derrotado. En caso de igualdad de puntos, el desempate se resuelve por el ratio de sets ganados y perdidos.



