Christian Sorum (NOR)

Toda la evidencia necesaria para entender el incuestionable crecimiento del vóleibol de playa desde que fue agregado al programa olímpico en 1996 puede encontrarse en el podio masculino de los recientes Juegos de Tokio, compuesto por tres duplas de tres países diferentes ganando su primera medalla olímpica en la disciplina.

Noruega, un país mucho más reconocido por su éxito en los Juegos de Invierno, se llevó la medalla de oro gracias al magistral talento de los jóvenes Anders Mol y Christian Sorum. El ROC, contendiente junto a Brasil y Estados Unidos como una de las mayores potencias del deporte, también ganó su primera medalla histórica, una de plata para Viacheslav Krasilnikov y Oleg Stoyanovskiy. Y Qatar, una nación de sólo 2,8 millones de habitantes, capturó el bronce con las explosivas habilidades de Cherif Younousse y Ahmed Tijan.

Tres países muy diferentes, tanto en población como en clima y en ubicación en el mapa, tres diferentes estilos de juego y tres nuevas medallas. Incluso, avanzando aún más en la clasificación final, se ve a las claras la creciente diversidad de talento en el vóleibol de playa. Entre los 16 equipos que finalizaron en la novena posición o por encima, 13 países estuvieron representados.

Triumphant Krasilnikov

Triumphant Krasilnikov

Noruega sigue reinando

Por dos años, no hubo ni la más mínima duda o debate sobre cuál era el mejor equipo del mundo: Anders Mol y Christian Sorum de Noruega. La joven dupla irrumpió en la escena internacional a fines de la temporada 2018 con títulos consecutivos en Gstaad, Viena y Hamburgo, en una cadena de éxitos sin precedentes. Esa introducción fue respaldada con nada menos que ocho oros en 13 eventos en 2019. Los noruegos ganaron todos los premios que podían ganar: Mejor Equipo, Mejor Bloqueador, Mejor Defensor, Mejor Jugador Ofensivo, Jugador Más Destacado.

El problema con ese éxito, sin embargo, es que atrae miradas. Todas las miradas del mundo del vóleibol de playa, de hecho. Cada equipo se preguntaba: ¿cómo detener a estos niños? Una solución parecía haber surgido, en el peor momento posible para los noruegos, cuando los equipos cambiaron su estrategia y comenzaron a enviar sus saques hacia Mol, alejando el balón de las manos de Sorum. El resultado: decimoséptimos en Sochi, novenos en Ostrava, quintos en Gstaad. Los tres torneos previos a los Juegos Olímpicos fueron su peor racha desde que empezaron a jugar en 2018 en eventos de 1 estrella.

Tal vez, era justo preguntarse, el mundo había encontrado una solución.

El mundo no había encontrado una solución.

Sí, los noruegos demostraron ser mortales, algo que no parecía ser así en 2019. Pero en Tokio, en donde completaron su camino a la medalla de oro con cuatro victorias consecutivas en sets corridos, también demostraron que siguen siendo los reyes de la playa.

Mol and Sorum celebrate their country’s first Olympic semifinal on the beach

Mol and Sorum celebrate their country’s first Olympic semifinal on the beach

Adiós a las leyendas

Los Juegos de Tokio probablemente sean recordados como los del cambio de guardia: una nueva generación oficialmente apareciendo en el mapa y una legendaria haciendo su despedida. La edad promedio de los medallistas en Japón es de unos asombrosos 25,8 años. En un deporte que muchas veces puede enorgullecerse de la longevidad de sus atletas, hay caras nuevas en el ambiente y estarán aquí por bastante tiempo.

Son tiempos excitantes y emocionantes para el vóleibol de playa, tanto para los fanáticos como para los jugadores. Por al menos dos ciclos olímpicos más, salvo que algo extraño ocurra, podremos ver el magnífico talento de Mol y Sorum, Stoyanovskiy y Krasilnikov, Cherif y Ahmed, sin mencionar a docenas de otros jóvenes poblando el Top 50 del ranking mundial FIVB.

Sin embargo, Tokio fue el último evento internacional para un par, y potencialmente un trío, de leyendas de la playa. Phil Dalhausser y Jake Gibb, que compitieron en todos los Juegos de 2008 en adelante, anunciaron su retiro internacional días después de que cada uno terminara en el noveno lugar del torneo. Dalhausser será recordado como uno de los mejores jugadores de todos los tiempos; Gibb es amado en los Estados Unidos y considerado uno de los mejores bloqueadores que jamás haya representado al país.

En cuanto a la tercera leyenda en cuestión, para Alison Cerutti, dueño de dos medallas olímpicas (un oro y una plata), el futuro todavía es incierto. Cuarto en el sembrado del certamen en Tokio, él y Álvaro Filho finalizaron en la quinta posición.

“Ahora es tiempo de volver a casa para ver a mi familia, a mis hijos”, dijo Alison después de una derrota en cuartos de final a manos de los letones Martins Plavins y Edgars Tocs. “No sé sobre mi futuro. En este momento, sólo sé que tengo dos semanas en casa. Luego, todavía no lo sé.”